Mantener las cuerdas de trabajos verticales en perfecto estado no es solo una cuestión de estética, sino de seguridad y durabilidad. Una cuerda bien cuidada puede marcar la diferencia en su rendimiento y vida útil. Sabemos que tu cuerda es tu compañera fiel en cada proyecto, por eso, ¡cuidarla como se merece es fundamental!
Nosotros, como usuarios habituales de cuerdas de todo tipo desde hace más de 20 años, y con más de 5000 metros de cuerdas en nuestros almacenes que tenemos que mantener en perfectas condiciones, sabemos lo que decimos.
Nuestro compromiso diario con el mantenimiento y cuidado de este material nos da la experiencia necesaria para compartir contigo las mejores prácticas. Sigue leyendo y aprende cómo hacerlo correctamente.
Lavado de cuerdas
Frecuencia de lavado
- Lava la cuerda cuando esté visiblemente sucia o después de haber estado expuesta a condiciones adversas como sal, barro o sustancias químicas.
- No es necesario lavarla con frecuencia innecesaria; el exceso de lavado también puede desgastar las fibras.
Preparación antes del lavado
- Desenreda la cuerda y asegúrate de que no haya nudos.
- Utiliza una bolsa de lavado de cuerdas si es posible, para evitar que se enrede o se dañe durante el proceso.
Métodos de lavado
- Lavado a mano
- Llena un recipiente grande con agua tibia (nunca caliente).
- Usa un jabón específico para cuerdas. Evita productos como lejía o cualquier químico agresivo.
- Sumerge la cuerda y frótala suavemente con las manos o un cepillo de cerdas suaves para eliminar la suciedad.
- Aclara completamente la cuerda bajo agua corriente o cambiando el agua del recipiente varias veces hasta que no queden restos de jabón.
- Lavado en lavadora
- Coloca la cuerda en una bolsa de malla para evitar que se enrede.
- Usa un ciclo suave o muy delicado con agua fría.
- Asegúrate de anular el centrifugado para evitar daños adicionales en la cuerda.
- Asegúrate de no mezclar la cuerda con ropa u otros objetos que puedan dañarla.

Símbolos básicos para el lavado de cuerdas: Sigue estas recomendaciones para asegurar un lavado adecuado, evitando daños y prolongando la vida útil de tus cuerdas.
Consejos extra
- Durante el lavado, evita usar agua muy caliente, ya que podría afectar los tratamientos de resistencia al desgaste de la cuerda.
- Si no tienes acceso a jabones específicos para la limpieza de cuerdas o prefieres una opción más económica, puedes utilizar un jabón muy suave. Te recomendamos aquellos formulados para prendas delicadas o ropa de bebé.
- Algunos fabricantes también recomiendan el uso de suavizante para las cuerdas, lo que mejora notablemente la textura, dejándolas muy suaves al tacto. Nosotros lo hemos probado y es cierto que las cuerdas ganan en suavidad, pero hemos dejado de utilizarlo porque puede afectar el rendimiento. Las cuerdas salen tan suaves que los descendedores deslizan demasiado, y aquellos con bloqueo automático podrían no bloquear del todo, haciendo que vayas bajando muy lentamente.
- Procura tener los extremos de la cuerda bien saneados, con su funda termorretráctil o cinta aislante. De lo contrario, y en caso de usar la lavadora, los extremos de la cuerda saldrán bastante deteriorados. Verás cómo se deshilacha la camisa y quedan expuestas las fibras interiores de la cuerda, lo que te obligará a cortarlo en ese momento y sanearlo.
Secado de cuerdas
Proceso de secado
- Extiende la cuerda sobre una superficie limpia y plana, o cuélgala en un lugar sombreado y bien ventilado.
- Evita la exposición directa al sol, ya que los rayos UV pueden debilitar las fibras.
- No utilices secadoras, radiadores ni ninguna fuente de calor directo.
Tiempo de secado
- Asegúrate de que la cuerda esté completamente seca antes de guardarla. Dependiendo de las condiciones climáticas, este proceso puede tomar varias horas o días.

Recomendaciones clave para el secado de cuerdas: evita el centrifugado y la secadora, y asegúrate de colgarlas en un lugar sombreado para protegerlas.
Consejos extra
- Si utilizas la lavadora, algo que recomendamos en caso de cuerdas muy sucias (nosotros lo hacemos), ármate de paciencia para desenredarla. No te puedes imaginar cómo sale una cuerda de 100 metros de la lavadora 😉
- Aprovecha este momento en el que harás pasar toda la cuerda por tus manos para realizar una rápida revisión. Así podrás detectar roces en la camisa (funda exterior de la cuerda) u otras posibles señales de desgaste.
- Dale pequeños giros a la cuerda mientras se seca para asegurarte de que no retenga humedad en su interior.
Condiciones óptimas de almacenamiento
Una vez que la cuerda esté limpia y seca, es fundamental almacenarla correctamente:
- Guárdala en un lugar fresco, seco y oscuro. Una bolsa de cuerda es ideal para protegerla del polvo, la suciedad y la luz solar.
- Mantén la cuerda lejos de herramientas cortantes, productos químicos o fuentes de calor.
- Evita comprimirla excesivamente; esto podría deformar sus fibras con el tiempo.
Precauciones importantes
- Nunca utilices detergentes fuertes, ya que pueden debilitar las fibras internas de la cuerda.
- No guardes la cuerda húmeda, ya que esto fomenta el crecimiento de moho, acelera su deterioro y olerá a perro muerto, te lo aseguro.
¡Cuerda limpia, trabajo seguro!
El cuidado de tus cuerdas es una tarea sencilla, pero crucial para garantizar su rendimiento y seguridad. Dedica tiempo a lavarlas correctamente, sécalas con paciencia y guárdalas en un lugar adecuado. Una cuerda bien cuidada será tu mejor aliada en trabajos verticales o escalada, prolongando su vida útil y asegurando tu confianza en cada proyecto.
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